Cuando uno tiene 17 todo parece tan simple...
Uno siempre presume de cotorrear con chavas y así, pero la mayor parte del tiempo me la paso como todos a mi edad, con puros hombres post adolescentes, algunos ya pueden votar y sobretodo, manejar el auto que les compró papá, lo cual nos abre las posibilidades de chelear en lugares a más de 30 minutos de nuestras casas
¿porqué no ir a acampar? No se necesita mucho, invitamos a unas “amigas” armamos la peda en el bosque con ellas… yeah right.
Claro, siempre se queda en buena idea ya que el viernes a las 12:00 en casa de mi brother el único que tiene carro y licencia, sólo estamos 5 hombres y ni una sola mujer.
“Pinches viejas siempre nos la aplican”
dice uno de mis amigos, yo sólo me río, ya sé que de cualquier manera la pasaremos bien.
¿Qué pedo con esa casa de campaña? Es como de los 60´s.
"Saguebo wey, Era de mi jefe, con esta recorrió Oaxaca y de estas con tubo de aluminio ya ni hay wey."
Tiene razón.
Tengo el mapa, estamos todos.
Vamos al Sam´s y compremos las provisiones…
Carreritas en los carritos del súper, uno arriba y otro empuja.
¿Quién tiene tarjeta de aquí?
“Mi mamá me sacó una”
Si supiera que sólo la usamos para comprar cerveza, jajajajaja.
Vámonos, ahora si, estamos armados.
Súbele a esa rola!! Ugly Kid Joe me late.
(creo que es la única que tienen, pienso) Todos cantamos:
"Ai donlaic atinabaut yurmoder
An ai geit yurdadisgut tu
Ai donlaic atingabautyur sister no no…"
El viento me da en la cara, bajo el vidrio hasta donde se puede, el topaz de 4 puertas va lo más rápido que puede ir, llegamos a un claro en un bosque en medio de la nada, intentamos levantar la tienda, en efecto es de esas tiendas de las que ya no hay.
Y tampoco hay la gente que sabe armarlas correctamente.
Horas después sentados frente a la fogata en medio del bosque cantamos la misma rola, hay sólo unos cuántos cds.
En medio del bosque, no hay nada alrededor, sólo árboles.
Una tienda de campaña grande, de lona amarilla con estructura tubular, heredada de otra generación, dentro le pusimos un foco y parecía una gran lámpara amarilla en medio de la nada.
Ahora si la fogata está a buena distancia de la tienda, no nos vaya a pasar lo de la última vez.
"Cos ai ai ai tincsex is overeided tu!!!
Anai getsic guenaim araund
Ai canstan tube arraun
Ai jeit evritinabaut yuuuuuu!!!!"
No sé porqué pero en ese momento de gloria karaokista, volteo sin querer a la tienda de campaña, veo claramente una sombra que agachada husmeaba en nuestras mochilas dentro de la tienda y se proyectaba por el foco prendido dentro de la misma.
Me atraganto con el trago de mi caguama, se me sale por la nariz de la impresión, todos se ríen de mi y yo les señalo hacia la tienda enmudecido por el miedo y por la cerveza en mi nariz.
Las risas se apagan, la música sigue, la fogata también, la sombra de alguien husmeando dentro de la tienda… también.
Nos están robando wey, nos están robando!!
No mames, aguanta baja la voz.
No mamen y ¿si hay más culeros? y si ¿están escondidos?
Pendejo, en mi mochila está la pistola de mi jefe!!!
No mames cabrón ¿la trajiste?
Shht, cállense! Se va a dar cuenta que ya lo vimos.
Ya se dio cuenta wey, no hay que hablar tan quedito…
Todos hacemos silencio, lo único que se oye en el bosque es la madera ardiendo y Ugly Kid Joe, ni un respiro de nadie, sólo vemos a la sombra de alguien revisando nuestras maletas.
Dios mío que no encuentre la pistola.
Te dijimos que no la trajeras pinche loco.
¿Y si el wey es un campesino de por aquí?
Peor esos weyes no necesitan pistola, con un machete nos pone en la madre.
Mejor nos subimos al carro y nos pelamos.
Y si hay más cabrones detrás del carro ¿qué pedo? ¿qué pedo? ¿Qué hacemos?
Hay que hacer como que no lo vimos, finjan y se irá.
No mames wey, si hay más, vale verga, topemos al cabrón antes de que tope la pistola y nos chingue!
Va! Chinge su madre, si son más nos pepenamos a este puto y no lo soltamos!!
Awebo como cuando amarramos al teto ese en la prepa, vamos despacio, bajo el cierre y le caemos de golpe, tu le agarras un brazo, tu el otro y tu las piernas mientras este wey y yo le caemos a los madrazos.
Va! Chingue su madre!
Cuando uno tiene 17 todo parece tan simple...
Ahí estoy parado con mi huevos en la garganta pero con mi cara de malo, frente a la tienda de campaña, la sombra del wey que nos roba continúa basculeándonos, me amarro el pelo, me remango las mangas de la sudadera, tomó el cierre de aluminio, un cierre grandísimo de esos ya no hay.
Volteo a ver a mis 4 amigos listos para los madrazos, dos miran atrás para cubrirnos, dos esperan que baje el cierre para lanzarnos sobre ese cabrón...
No sabe con quien se metió. A los 17 todo es tan simple.
Con la mano cuento: una… mis amigos se preparan, dos… se remangan las mangas, uno de plano se quita la chamarra y la deja en el piso lentamente, tres!
Bajo el cierre de golpe.
Todos gritamos, nos lanzamos sobre…
Sobre nada.
No hay nadie.
No hay nada.
Asustados nos vemos las caras, pálidas, atónitas…
Estaba ahí hasta un segundo antes de abrir la tienda pero… no hay nadie.
No sé cuanto tiempo pasó en pausa, pero cuando uno de nosotros reaccionó al miedo, comenzó a empacar, todos lo seguimos, desmontamos la tienda en 2 segundos y no era fácil pero lo hicimos sin decirnos una sola palabra, todos queríamos irnos de ahí, huir, aterrados. Olvidar que lo que vimos no era nada, no era nadie.
Manejamos directo a nuestras casas, la única palabra que dije fue hasta llegar a izcalli, al bajarme del carro cuando me pasaron a dejar. Dije: cámara.
Y agradecí que estuviera por amanecer ya que no iba a poder dormir.
